Búnker de San Andrés: un impresionante escondite en Tenerife

¡Hola, Des! ¿Qué tal? Ya sabes que mis propuestas son siempre pacíficas, sólo para disfrutar, pero hoy nos vamos… ¡a la Guerra! Bueno, no exactamente; más bien el objetivo es una sorprendente fortificación militar. ¿A que te intriga? Así estaba yo, que me comía las uñas, porque hace mucho tiempo que me hablaron del Búnker de San Andrés, en la parte alta de este popular barrio pesquero de Santa Cruz de Tenerife.

Por fin, se dieron las circunstancias para ir, con un tiempo espléndido para que las fotos fueran aún más atractivas, aunque te adelanto que hay partes… ¡a oscuras!

Una vez en la rotonda de entrada de San Andrés, cogí a la izquierda, como si me dirigiera a Anaga. Tras apenas tres minutos avanzando con el coche, a mano izquierda verás dos edificios amarillos de construcción relativamente reciente; hay una vía de acceso a la fachada de la primera de esas construcciones, y ahí aparqué (Calle Florida Primera, para orientarte con precisión). Por el lateral izquierdo (hoy parece que todo va en el lado zurdo), suben unas escaleras hasta otra calle. Entonces, giré a la derecha (ahora sí, distinta dirección); andando cinco minutos, descubres a la izquierda que asciende una pista de tierra que tiene el cartel “Zona de adiestramiento de Perros de Caza”. No hay pérdida posible.

Esa es la ruta del Búnker de San Andrés. Marchando por la senda correcta, crecen mis ganas de llegar, pero también es un bonito entretenimiento contemplar las vistas, que se van ampliando sobre la Playa de las Teresitas y el macizo de Anaga; el cielo azul completa este cuadro natural (no olvides llevar agua para combatir el calor).
Después de unos 20 minutos de pateo-paseo (muy sencillo), se encuentra el cruce para enfilar definitivamente hacia el Búnker de San Andrés. Estoy al pie de una pequeña montaña, y por el flanco derecho sigue un camino inconfundible para avanzar, en altura, con dirección hacia el mar. Una curiosa perspectiva de la Dársena Pesquera, luego del Muelle de Santa Cruz, el Auditorio de Tenerife… merece la pena esta mirada inhabitual.

Búnker de San Andrés, Tenerife. Leodesinquieto
Vistas de Santa Cruz de Tenerife. Búnker de San Andrés.

De repente, el sendero se ve protegido por mallas para evitar desprendimientos; sin sustos, que el lugar se ve bien apuntalado. Ahí surge una entrada en el corazón rocoso y, ahora sí, estoy a punto de meterme en el Búnker de San Andrés. ¡Qué emoción!

Como recibimiento, pintadas de todo tipo y un pasillo sin ninguna iluminación. Enciendo la linterna del móvil, y camino sumido en un silencio absoluto… salvo el sonido de mis pasos.

Sólo existe la opción de girar a la derecha, donde espera otro pasillo todavía más largo. Una diferencia importante: cuenta con varias habitaciones contiguas, con los marcos de puertas y ventanas como únicos testigos de todo lo que sucedió en este búnker desde la Segunda Guerra Mundial.
¿Primeras impresiones? ¡Guau! Es un sitio mayor de lo que pensaba, y entre la oscuridad y la ausencia de ruidos, reconozco que impresiona. Más cuando hay grafitis con textos tales como “No mires detrás”… (prefiero no mirar). Por cierto, sorprende ver todo tan limpio -dentro de lo que cabe-, teniendo en cuenta que el Búnker de San Andrés está, en teoría, abandonado.

No terminan todavía las sensaciones fuertes; a la derecha localizo unas escaleras descendentes, para introducirme en otra boca negra… ¡Vamos allá! Tras bajar unos cuantos escalones, aparece una pequeña habitación con… ¡una cadena! Uff, no puedo dejar de imaginar que era para prisioneros o alguna trama de película similar, aunque esto es la vida real…
De vuelta al pasillo central, continúo hasta el fondo, donde se abren dos alternativas. De frente, un nido para ametralladoras, que facilita un enfoque de esa zona portuaria que antes te comentaba.

Búnker de San Andrés, Tenerife. Leodesinquieto
Nido de ametralladoras. Búnker de San Andrés, Santa Cruz de Tenerife.

Y un poco antes, a la izquierda, escalones de hierro creados de forma totalmente vertical para elevarse por un hueco al otro nido defensivo (no deja de chocarme usar la palabra nido para aves y situaciones bélicas). Según asciendo, noto el aire fresco que se cuela… En esta ocasión, la tronera (abertura para las armas) deja apreciar a medias Las Teresitas y sus alrededores.

Llegados a este punto, se me presenta una gran duda, ¿cómo puedo acceder al exterior del Búnker de San Andrés? No hay salida. Así que regreso al principio, al exterior, y se divisa un hueco abierto al filo de la montaña… Me asomo, para ver un camino estrecho que me conducirá hasta mi objeto de deseo. No hay ninguna indicación de peligro, pero te aconsejo que vayas con mucho cuidado; si a la izquierda te protege la pared de roca, en el lado opuesto hay vacío… y al fondo, la carretera que une Santa Cruz con San Andrés. Además, caminas sobre la malla protectora, lo cual da sensación de menor estabilidad y agarre.

Después de recorrer unos metros, te sitúas por fuera de la fortificación. ¡Alucino! Es increíble la panorámica… ¡Madre de madre!

Esto sí que es un mirador impresionante del paisaje. En cierto modo, es como levitar (afortunadamente, con los pies en el suelo).

Búnker de San Andrés, Tenerife. Leodesinquieto
Panorámica de la Playa de Las Teresitas. Búnker de San Andrés, Santa Cruz de Tenerife.

Y quién se iba a imaginar que, de forma tan escondida, había un espacio tan singular como el Búnker de San Andrés. Voy a permanecer un rato más deleitándome con la óptica tipo dron de la Playa de Las Teresitas y su entorno. Igual al bajar me doy un baño, creo que sí. ¡Nos vemos muy pronto, Des!

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