Charcos Naturales

Por una vez.. ¡métete en un charco!

por | Mar 25, 2017 | 0 Comentarios

por | Mar 25, 2017 | 0 Comentarios

Ahora, a caminar hacia la derecha, y no caigas en la tentación de pararte de entrada en el chiringuito que está a pocos metros (¿o mejor sí caer?). Bueno, aquí sí hay bastantes personas tomando el sol y bañándose, pero según sigues avanzando más al Sur, te vas quedando solo. Calitas y calitas, no todas aptas para meterse en el mar, y esa sensación de me estoy aislando de la humanidad. Antes, una anécdota: unos recién casados se están haciendo las fotos de boda… y no precisamente en bikini o tanga. ¡Vestidos de punta en blanco!.

Vale, dejo atrás la humanidad hasta cierto punto, porque el camino empieza a bordear un invernadero detrás de otro, hasta que a lo lejos asoma el blanco y el rojo del Faro de la Punta de Rasca. Y según se acerca, vuelven a reproducirse los lugares en los que uno puede remojarse, sea en el mar o en pequeños charcos (cuidado al ir, que no hay paseos ni pasarelas, es pura naturaleza). La sensación salvaje no la quita ningún iluminado (a excepción del faro, claro). Baño y tú decides de nuevo, media vuelta, o que continúe la aventura hasta Palm-Mar (otra opción recomendable es empezar el pateo en el arco de entrada de este núcleo, e ir en sentido inverso hacia el faro).

¡Chisss!, no le cuentes esto a nadie. Es un lujo saber que hay sitios casi secretos (y hay que conservarlos)

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