El Zoo de Tenerife más marchoso

De Safari a discoteca y... ¡silencio!

por | Jun 17, 2018 | 0 Comentarios

por | Jun 17, 2018 | 0 Comentarios

¡Hola, Des! Alguien curioso como yo no puede resistirse a determinados lugares abandonados, que por su forma, ubicación o historia, disparan mi instinto más desinquieto: digamos un Zoo de Tenerife olvidado. Y digo un zoo porque entre esas visitas en espera, tenía muchas ganas de ir a un antiguo safari estilo africano en… ¡pleno campo! (llegando a La Esperanza, aún dentro del municipio de La Laguna). Sí, estuvo funcionando en los años 70 del siglo pasado. Así que, por fin, cumplí mi cuenta pendiente. Yendo por la carretera general de este núcleo, se llega fácilmente, porque la entrada se sitúa justo frente al Karting Canarias. Comienza la historia del Safari Kudu (algunos también hablan del Safari Park). ¿Te vienes conmigo?

Un camino se abre ante mí, con una antigua caseta a mano derecha; imagino que era el puesto de control de entrada y/o vigilancia. Empiezo a andar imaginando cómo podía existir en la zona este Zoo de Tenerife que, cuentan, era tan paradisíaco, con elefantes, jirafas, cebras, rinocerontes… ¿Increíble, no? Me hubiera encantado verlo cuando funcionaba, porque desde luego parece un proyecto más propio de una película ambientada en Kenia, que de la realidad de esta isla. Dicho lo cual, la vegetación es bella y frondosa en este entorno, y la sensación de bienestar natural está garantizada.

Avanzo y encuentro, a la derecha de nuevo, una pequeña construcción, con un desconcertante sillón azul fuera… Me da que los fantasmas del añorado Zoo de Tenerife prometen muchas sorpresas. Retomo el sendero principal, escuchando… ¡silencio!, salvo la interrupción de algún alegre pájaro. Y aparece una explanada que debió ser un aparcamiento, porque, segunda sorpresa de este polifacético sitio: el relevo del Safari Kudu lo tomó una famosísima discoteca en los años 90: Addis Abeba. ¿Fuiste alguna vez?

Lo cierto es que en medio de la vegetación emerge, abandonada, la casa principal del complejo. Mantiene buena parte de su estructura, pero no muchas puertas y ventanas, con lo que el acceso está abierto. Recuerda más a la época de fiestas que a la del propio Zoo de Tenerife, y quedan claros vestigios, por ejemplo, de la zona donde hubo cocina. Bajando las escaleras, se reconoce la que fue zona de baños. Todo ello, decorado con pintadas varias durante todos los años de inactividad de la edificación. Pese al desolador panorama, en un lugar con mucho potencial para los negocios, no dejan de seducirme las vistas y la tranquilidad. ¡Vaya contraste!, tras ese pasado de safari y discoteca.

Muchas historias corren sobre la suerte que tuvieron los animales y sus posibles problemas de adaptación al clima. También, Addis Abeba despertó todo tipo de rumores sobre sus eternas fiestas. Sin embargo, una cosa tengo clara, pocos sitios abandonados en Tenerife pueden presumir de tener detrás una historia tan curiosa y variopinta. ¿Qué es una raya más para el tigre? El tigre desinquieto se marcha a olfatear nuevos objetivos en la selva digital, aunque no se olvida de este enigmático Zoo de Tenerife. ¡Hasta el próximo descubrimiento!

Me gusta que compartamos experiencias, así que si conoces la historia del Safari Kudu o de la discoteca Addis Abeba ¡cuéntanos!

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