Mi Jardín se Come: picando de flor en flor

¡Hola, Des! ¿Te gusta ir picando de flor en flor?… No, no es lo que parece, que yo hablo de comida. La gastronomía es una de mis debilidades, así que cuando supe de la existencia de ‘Mi Jardín se Come‘, la tentación me ganó. Se trata de un proyecto de la ingeniera agrónoma Laura López Terrón, que pone en valor las flores como ingredientes diferenciadores de los platos, sin olvidar su aportación decorativa.

Te puede parecer que es sólo una tendencia actual, pero hay quien sitúa ya en la Prehistoria su uso para infusiones y maceración… Y existe constancia de su empleo activo durante estos últimos siglos.

El punto de encuentro fue en su centro de operaciones de El Pris, en el municipio tinerfeño de Tacoronte. A las 9:30 horas nos vemos en este terreno que ha recobrado la vida, de forma muy colorida, tras varios años abandonado.

Visita a 'Mi Jardín se Come' en Tenerife
Vista general del terreno de ‘Mi Jardín se Come’

Una infusión de flores -como no podía ser menos- sirve para irse metiendo en la experiencia. Laura me cuenta que es leonesa, del Bierzo, y que llegó a Tenerife en 2017, tras haber vivido cuatro años en París y haber sido cooperante internacional en países como Liberia. Criada en el mundo agrario, es una defensora de la permacultura, es decir, de seguir los patrones y características del ecosistema natural; maduró la idea de ‘Mi Jardín se Come’ enfocada hacia restaurantes gourmet, aunque luego ha ido diversificando sus salidas, desde impartiendo talleres y ofreciendo catas, hasta instalando jardines comestibles para particulares y diversos negocios (por ejemplo, yo he visto el de Bodegas Monje).

El tiempo se detiene en El Pris cuando está inmersa en su laboratorio vegetal con 150 referencias -qué se dice pronto- y suele tener colaboraciones externas.

Ahora mismo, le ayuda una chica japonesa cuya familia trabaja con el Miso y que vino desde su país para disfrutar de esta vivencia, como antes hicieron otras personas de Estados Unidos o Alemania.

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Varias flores comestibles

Esto era por situarte en las particularidades de ‘Mi Jardín se Come’, porque seguro que igual que yo tienes muchas ganas de ver, oler y ¡probar! Vamos atravesando el terreno y empieza la aventura bucal. De sabores familiares como el cilantro, el apio o la albahaca… pasamos a sorpresas como la rosa, que tiene una imagen muy romántica pero sus pétalos son más duros y amargos de lo esperado; como contrapunto, la flor de la Begonia, una explosión sensorial muy atractiva.

Orientado por Laura, sigo experimentando con los aromas, varios cítricos, y los gustos de Cosmos, Girasoles (los hay muy oscuros de tonalidad), Dalias, Pensamientos, Claveles de la India y del Poeta…

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Clavel del Poeta

Y el momento más chocante para mí llega con la llamada Flor eléctrica, que atrae ya sólo por el nombre: de repente, da la impresión de tener anestesiado el paladar. Hasta ahí te cuento para que lo puedas comprobar con plenitud.

Si las flores tienen un poder de seducción sobre nosotros, también con los insectos; pude conocer más a fondo cómo los colores y las formas influyen para atraerlos y ser polinizadas.

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Con Laura López Terrón, en ‘Mi Jardín se Come’

¡Vaya mundo curioso se esconde en ‘Mi Jardín se Come’! Al final, casi dos horas de visita, ya que hay muchas cuestiones por descubrir y lo mejor es que no termina aquí… Mientras Laura se tiene que marchar a París para involucrarse con ‘Sous les fraises’ (iniciativa que busca vegetalizar las ciudades), varias flores también viajan… a mi casa.

Buscando recetas en internet se pueden hacer delicatessen como las galletas de la imagen de debajo, que fueron el desayuno de hoy. ¡Oh, qué ricas! De la foto ya quedan poquitas, pero estás a tiempo de apuntarte…

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Galletas con flores hechas en casa

Un apunte importante: antes de ingerir flores, debes tener la certeza de que son comestibles, para evitar problemas de salud, incluidas reacciones alérgicas. Así que si no las has cultivado tú con conocimiento de causa, busca asesoramiento.

Y ya que estamos, no quiero dejar de preguntarte: ¿Has comido flores alguna vez? ¿te llaman la atención, Des? Espero que hayas disfrutado tanto como yo, y nos reencontramos muy prontito. Y como dice Laura: ¡Nos vemos entre las flores!

 

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