Volcán de La Palma: una experiencia impresionante por tierra y mar

¡Hola, Des! ¿Qué tal? Yo viviendo una experiencia natural impresionante… y ya te puedes imaginar que te hablo del Volcán de La Palma -a la espera de que tenga nombre oficial-. Es de esas cosas que sólo ocurren una vez en la vida, si es que llegan a ocurrir.

Ante la variabilidad de la operativa aérea, como consecuencia de las cenizas, decido apostar por lo seguro con el barco, que además permite llevar el coche; por tanto, salida con Fred Olsen Express desde Los Cristianos, Tenerife, a las 8:30 horas. El mar está tranquilo, y las dos horas y media de trayecto se hacen llevaderas.

Santa Cruz de La Palma me recibe con un día despejado y produce el primero de los muchos contrastes de esta situación: la apariencia de vida normal en la ciudad, cuando en otra parte de la Isla hay un fenómeno tan extremo como el Volcán de La Palma.

Aparte de que se ha convertido en una verdadera tragedia para miles de personas.Por el efecto de las cenizas, sigo las recomendaciones y llevo gafas protectoras y una mascarilla FFP2, aunque sobre el terreno, la calidad del aire parece haber mejorado algo respecto a las referencias de días anteriores.

No hay tiempo que perder y cojo la carretera LP3 en dirección hacia el Valle de Aridane, y no es hasta atravesar el túnel de La Cumbre cuando percibo la primera evidencia de la erupción en los paneles interiores: «Emergencia volcánica» (y advertencia rotatoria sobre el peligro de firme deslizante).De regreso al mundo exterior, el Volcán de La Palma hace su aparición en mi campo visual, a mano izquierda, antes de llegar a Tacande.

Hacia ese núcleo me desvío, un breve trecho, porque enseguida una valla impide avanzar con el coche; sí se puede seguir un poco más a pie, hasta una segunda valla que ya corta definitivamente el paso salvo a los vecinos.

Ese camino ya deja muchas muestras de la enorme cantidad de ceniza acumulada; de hecho, particulares y operarios se afanan por recogerla en la medida de lo posible. La contemplación del Volcán de La Palma es hipnótica, por la formación en sí, por el humo que desprende y por el estruendo. Sí, ese sonido que había oído descrito como el de un «avión caza» (muy acertada la comparación), y que puede llegar a ser ensordecedor.

Tacande (La Palma)

La siguiente parada será en uno de los puntos de observación más populares y concurridos: el mirador de Tajuya, al lado de la iglesia. Y es cierto que impacta todavía más que en Tacande. Además, se percibe mejor la inmensa colada que ha ido arrasando en su senda hacia el mar, destruyendo y atrapando numerosas viviendas, negocios… Tajuya también reúne a diversos medios de comunicación, con una zona habilitada en exclusiva.

Desde el Mirador de Tajuya (La Palma)

Tras una parada en Los Llanos de Aridane para comer, por la tarde disfruto de un gran complemento para redondear la experiencia: ver el Volcán de La Palma desde el mar.

Embarcado con otras personas en el muelle de Tazacorte, tengo la fortuna de estar cerca de dos horas con esta visión acuática -obligatoria una distancia de 2 millas de la costa (3,2 km.)-, que facilita una perspectiva global y al mismo tiempo concreta de la fajana creada, del terreno ganado con la colada. Y según oscurece, con un espectacular atardecer, la lava gana en intensidad y se visualizan a la perfección sus distintos canales. ¡Realmente increíble!

Atardecer en la costa de Tazacorte (La Palma)

Con la noche ya metida de lleno, merece la pena una nueva visita a Tajuya, que ofrece nuevos matices respecto a mi anterior momento allí. ¡Qué decir del cielo teñido de rojo! Y de ruta hacia Puntagorda -que es donde dormiré-, no dejes de detenerte en el mirador de El Time; otro ángulo enriquecedor que se añade a esta inolvidable jornada.

Al día siguiente, toca rehacer todo el camino, pero los sentidos y el Volcán de La Palma siempre aportan nuevos detalles. Más cuando vez a la UME vaciando de cenizas los desagües en Tazacorte.

Eso sí, cuenta con que muchas personas tienen la misma idea e intención que tú, con lo que habrá zonas realmente llenas de gente; por obvio que parezca, es muy importante respetar los sectores de exclusión, no adentrarse en propiedades privadas en busca de una mejor foto, tampoco aparcar mal el coche ni entorpecer a los distintos cuerpos y fuerzas que están realizando la mejor labor posible.

¿Ya has visto el Volcán de La Palma? ¿qué sentiste? Ya me comentas y nos reencontramos muy pronto. Un abrazo, Des y ¡fuerza La Palma!

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