Reserva Ambiental de San Blas: un tesoro escondido en un barranco

¡Hola, Des! Si te hablo de Reserva… igual piensas en un buen vino, y si te cito a San Blas… puede que te acuerdes del patrono de los veterinarios, animales, trabajadores de la construcción y escultores, entre otros (muy polifacético él). Pero no, vengo a contarte una experiencia ecológica, sí, que acabo de vivir en la Reserva Ambiental de San Blas, en el Sur de Tenerife; para situarte mejor, estoy en el municipio de San Miguel de Abona, entre Los Abrigos y Golf del Sur.

Había oído hablar de este llamativo espacio, pero poco pude avanzar con la mirada, porque sus mayores encantos se encuentran ocultos en un barranco. Enseguida, le damos respuesta a la curiosidad, ¿te animas?

Así que la visita empieza en el Hotel Sandos San Blas Nature Resort & Golf, promotor de esta iniciativa, con un viaje en el tiempo a través de un túnel multisensorial. Puesta en escena moderna y dinámica para comenzar por la erupción del Teide, y después recorrer distintas salas que amplían la información sobre las características de esta zona: desde la población guanche hasta las labores de ganadería, pesca y cantería, o los alimentos y recursos naturales más empleados, sin olvidar la emigración que tantos isleños tuvieron que afrontar para conseguir el sustento de sus familias.

Siempre se aprenden cosas nuevas… y el aprendizaje aquí es muy directo, sintiendo en primera persona de forma movidita (por decirlo de un modo gráfico).

¿Tienes ganas de ir al terreno como yo? Seguro que sí, por algo somos desinquietos y nos intriga la Reserva Ambiental de San Blas, pero creo que la introducción es más que necesaria; sobre todo para las personas que vengan de fuera de Canarias y tengan menos conocimientos sobre la Isla, su historia y sus costumbres. Tras cerca de media hora en el túnel, la siguiente parada es un pequeño Museo en la misma planta.

Una sala igualmente  a la última con pantallas en las cuatro paredes, que van alternando proyecciones, y enriqueciéndolas con paneles y cubículos que se iluminan (por ejemplo, hay un preciado y auténtico ejemplar de cerámica guanche). La línea divulgativa es la misma, de ahondar en el pasado y presente para sumergirse en este territorio. Tampoco quiero contarte mucho más, para que si te apuntas a ir… el factor sorpresa quede a salvo. Vamos, que sin darme cuenta ya ha pasado casi una hora, y ahora sí, toca aire libre… toca la Reserva Ambiental de San Blas.

Un proyecto que vio la luz en el año 2008, con el asesoramiento de importantes botánicos, geógrafos y especialistas medioambientales. Eso tras cerca de tres años de acondicionamiento del barranco de San Blas, que estaba lleno de basura y escombros.

A escasos metros del hotel propietario, este sector rehabilitado de 50 hectáreas de superficie se encuentra vallado y tiene acceso digital para mantenerlo protegido y controlado. Por delante, un sendero asequible para todos los públicos, según empiezo a ver, en un día propicio, soleado.

Reserva Ambiental de San Blas, Tenerife.
Inicio del sendero

Una estampa desértica, tan habitual del Sur de la Isla, que a mí siempre me ha seducido. Vegetación adaptada a las circunstancias, con tabaibas dulces y amargas, balos y otra serie de especies que irás descubriendo. La siguiente protagonista será una era de ¡1940!, que se conserva en buen estado. Y tras apenas unos minutos de caminata, ya estoy dentro del esperado barranco de la Reserva Ambiental de San Blas.

A mano derecha, una antigua cueva guanche, y a lo lejos se vislumbra un espectacular ¡Paisaje lunar! El de Granadilla de Abona, la referencia más clara en Tenerife, cuenta con un buen rival aquí.

Reserva Ambiental de San Blas, Tenerife.
Paisaje lunar

Es la clase de entorno que me hace sentir en otro planeta… aunque despierto de mis cavilaciones cuando oigo una voz, que grita: “Luzardo, ¿dónde estás”. Una voz con acento canario bien claro, que me lleva varias décadas atrás. Es de una mujer que prepara varias cajas con tomates y llama desesperada a su marido; tienen que ir en un viejo camión (precioso vehículo, real, allí presente) hasta Santa Cruz de Tenerife, donde sus rojos productos serán embarcados con destino a Inglaterra. Ya ves, recreación muy realista, y no será la última representación que haya durante el sendero, para hacer una inmersión todavía más certera en el lugar.

Mientras sigo disfrutando del Paisaje lunar y dejo atrás una cantera, aparece otro elemento estrella de la Reserva Ambiental de San Blas: una presa.

Y una vez subes sus escaleras… ¡flipas! Una extensión de agua muy verde (por las algas) difícil de imaginar en Tenerife.

Reserva Ambiental de San Blas, Tenerife.Contemplarla mola mucho, pero ya que estamos, la atravesamos ¿verdad? Así que con una balsa impulsada por una cuerda, empieza la pequeña travesía. Por cierto, tenemos compañía… de aves (alicientes extra).

De nuevo en tierra, espera el tramo final del barranco de San Blas, con más belleza paisajística, una reducida cantera y nuevas alusiones a los pobladores aborígenes en el ¡canal ritual! ¿Enigmático, eh? Se queda pendiente de resolver…

Reserva Ambiental de San Blas, Tenerife.
Canal ritual

Y como me pasa tantas veces, cuando estoy disfrutando, ni me doy cuenta de lo rápido que pasa el tiempo…

Cerca de una hora en el barranco y toca completar el sendero de vuelta, que devuelve a la civilización pero deja intactas las sensaciones tan positivas de esta visita a la Reserva Ambiental de San Blas. ¿La conocías? ¿qué te parece? ¡Hasta pronto, Des!

 

Datos útiles:

– Lugar: Reserva Ambiental de San Blas (Hotel Sandos San Blas Nature Resort & Golf).

– Dirección: Av. Greñamora, 1 (Urbanización San Blas – Golf del Sur; San Miguel de Abona).

– Duración: 2 horas.

– Horario de visita: consultar según día e idioma.

– Entradas: 12 euros para adultos residentes canarios y 15€ los no residentes (niños 12, respectivamente).

– Idiomas: 9 opciones.

– Imprescindible: ropa cómoda para caminar.

 

 

 

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